Altereconomía/De mi cosecha

Derecho a existir

ciudadaníAutor : Sole González

“¿Cuál es el primer fin de la sociedad? Mantener los derechos imprescriptibles del hombre. ¿Cuál es el primero de esos derechos? El de existir. La primera ley social es, pues, la que asegura a todos los miembros de la sociedad los medios de existir; todas las demás se subordinan a ésta; la propiedad no ha sido instituida, ni ha sido garantizada, sino para cimentar aquella ley; es por lo pronto para vivir que se tienen propiedades. Y no es verdad que la propiedad pueda jamás estar en oposición con la subsistencia de los hombres.” 

Estas palabras fueron pronunciadas por Robespierre hace más de dos siglos, y, sin embargo, no solo no han perdido actualidad, sino que la situación de crisis en la que estamos inmersos las dota de mayor significado. Cualquier consideración sobre la libertad de las personas que pretenda analizar esta al margen de la posibilidad material de estas de tener una existencia material garantizada, puede servir para teorizar largamente, pero serán palabras vacías de significado. La implementación de una Renta Básica que proporcione un medio de subsistir a todas las personas, sin condiciones, es mucho más que una medida contra la pobreza o la exclusión. Pretende hacer efectiva la libertad de los ciudadanos. Es esta característica, profundamente subversiva, lo que lleva a la derecha y al PSOE a oponerse a ella con todas sus fuerzas en las dos ocasiones en que ha sido debatida en el parlamento español y el catalán.

No obstante Después de un primer intento fallido, la Iniciativa Ciudadana Europea de la Renta Básica incondicional finalmente fue aceptada por la Comisión Europea el pasado 14 de enero, lo que abrió la posibilidad de que los organizadores procedentes de 14 países europeos inicien la recogida de firmas en apoyo de la misma. Es un proyecto aún en pañales. El texto aprobado no exige ningún acto jurídico por parte de la comisión, sino tan solo el estudio de la viabilidad de la propuesta. Es necesario recoger  conseguir un millón de firmas de apoyo con unos umbrales mínimos en al menos 7 Estados miembros. A día de hoy 15 Estados miembros están participando ya en esta iniciativa.

Una vez logrado el sufragio universal, y dadas las actuales condiciones, parece claro que el siguiente paso es el logro de la democracia económica (derecho a un ingreso básico por el hecho de ser ciudadano) que, en consonancia con la Carta de los Derechos Humanos Emergentes (artículo 1) garantice a todas las personas de nuestro país unas percepciones económicas mínimas que les permitan vivir dignamente. Este ingreso es lo que genéricamente se conoce como Renta Básica de Ciudadanía (RBC). Se trata de una medida que ya está siendo aplicada, en forma total o parcial, en países como Canadá, Alaska, Brasil…

Parece una locura… ¡todo el mundo cobraría! Una locura diabólica como en su momento debió parecer la petición del sufragio universal. Vivimos en una sociedad donde solo se considera trabajo aquel que es remunerado, lo que deja en situación “alaboral” o “no productiva” al 60% de la población aproximadamente, olvidando el papel que tienen en la cohesión social y el desarrollo ocupaciones como las de cuidados de niños, ancianos y enfermos, o las tareas de voluntariado. O simplemente la labor de quienes desean formarse para mejorar su aportación al mundo que les rodea, o desean dedicarse a tareas creativas cuya remuneración es necesariamente irregular. Una sociedad en la que la posibilidad de acceder a un empleo de calidad o al menos en unas condiciones decentes cada vez es más remota, en la que la pobreza, la marginación y la exclusión social se extienden a una velocidad alarmante. No debemos olvidar tampoco, que en estos tiempos, el trabajo ha sido transmutado en mercancía sujeta a las leyes del mercado, el individuo pierde su más preciosa capacidad: la de obtener el sustento mediante su iniciativa y trabajo propios. La oportunidad de trabajar ya no depende tanto de la voluntad del individuo como de los complejos e injustos mecanismos del mercado en relación con ese artificio social que es el empleo remunerado. Quienes desprecian a la parte de nuestra sociedad habitualmente improductiva, olvidan la improductividad de aquellos que viven de rentas, de dividendos, de especular con nuestro dinero público y privado.

Actualmente disponemos de subsidios condicionados a determinadas circunstancias relacionadas con la situación laboral, excluye de la posibilidad de percibirlas a sectores muy amplios de la población que realiza trabajos no considerados como tales, por no ser remunerados. O condicionados al cumplimiento de determinadas situaciones socioeconómicas, habitualmente ya dentro de los márgenes de la exclusión. Se conceden ex-post, es decir cuando la situación de pobreza ya se ha producido con todo el daño que eso conlleva. Además, la percepción de las mismas, conlleva todo proceso administrativo con el gasto subsiguiente para su gestión. Además no son acumulables: es necesario haber perdido el empleo o dejar de tener otro tipo de ingresos para percibirlas. Por tanto, en algunos casos pueden actuar incluso desincentivando la búsqueda de empleo cuando el empleo que se puede obtener no proporciona ingresos superiores a la renta condicionada.

¿Quién tendría derecho a percibirla? Toda la población. Todas las personas por el hecho de existir. Que todo el mundo reciba la RB no quiere decir que todo el mundo gane. Los ricos pierden en las propuestas de financiación  políticamente interesantes. En el proyecto de financiación que realizó la Red Renta Básica para Cataluña en el año 2005, el 70% de la población con menos renta se beneficiaba con la RB, un 15% quedaba aproximadamente igual, y el 15% más rico perdía. Con nuevos datos y en plena crisis, se está realizando un estudio de actualización que permitirá ver qué cantidad de Renta Básica es en la actualidad técnicamente posible (en el año 2005, era de 5.414 euros anuales para toda la población censada en Cataluña y de 2.707 para los menores de 18 años).

El hecho de que esté exento de condiciones reduce al mínimo los costes administrativos necesarios para su implementación. Por ser recibida antes de que se llegue a producir cualquier situación de desamparo social, previene la exclusión y no solo la palía. Y con ello, evita los daños psicológicos irreversibles que las situaciones de pobreza y marginación conllevan. Vencería también la estigmatización de quien es perceptor de una renta condicionada. Liberaría a mucha gente de la presión de tener que aceptar cualquier empleo en cualesquiera condiciones, lo que obligaría a los empresarios a mejorar estas.

Al respecto del sostenimiento económico de dicha medida, hay quien dice que sería un contrasentido sostener algo así con dinero procedente de los trabajadores (el IRPF). No es esta la única posibilidad de financiación. A este respecto debe considerarse rápidamente la inmediata aplicación de fórmulas de financiación alternativas, como la que se refiere a tasas sobre transacciones de divisas, propuesta recientemente de nuevo a las Naciones Unidas y contenida en la Declaración sobre fuentes innovadoras para el financiamiento de la “Iniciativa contra el hambre y la pobreza”, suscrita el 24 de septiembre de 2008 en Nueva York por los Presidentes Michelle Bachelet, Lula, Rodríguez Zapatero y el Ministro de Asuntos Exteriores francés, B. Kouchner. Hay más de una forma de resolver este asunto redistributivo, haciendo hincapié en que quienes más tienen, deben contribuir en mayor medida incluso aunque la renta también sea percibida por ellos.

Está claro quién puede tener miedo a una medida de este tipo.

Además de la función instrumental que puede tener como medida de prevención de las consecuencias nefastas de la exclusión social y la pobreza, puede tener un papel de catalizador social en demanda de justicia y dignidad, por su condición de universalidad, aconfesionalidad, incondicionalidad y defensa de la libertad real y efectiva de los individuos. Por tanto, la sola defensa de esta exigencia, tiene valor en sí misma, independientemente de cuales sean los resultados.

FIRMA DE LA INICIATIVA CIUDADANA EUROPEA: los ciudadanos europeos ya pueden sumarse a la iniciativa firmando en http://basicincome2013.eu/ubi/ o http://basicincome2013.eu/ubi/es/ (en español) o más directamente en https://ec.europa.eu/citizens-initi… (pinchando en “apoyar” y rellenando el formulario)

BIBLIOGRAFÍA Y LECTURAS RECOMENDADAS:

http://www.attacmadrid.org/d/9/080408101738.php

http://www.attacmadrid.org/d/8/071008104131.php

http://www.basicincome.org/

http://www.redrentabasica.org/

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