Uncategorized

La sanidad pública madrileña. Crónica de una muerte anunciada.

Ayer fue aprobada por la Asamblea de Madrid, la ley de acompañamiento de los presupuestos de 2013 para la comunidad. En ella se da paso a la ampliación del eufemismo de la externalización de servicios sanitarios, en Román paladino: su privatización. En un curioso juego la misma ley pone una alfombra roja a Eurovegas, por la vía de la reducción de impuestos.

Alguno se preguntará de que polvo vienen estos lodos, es decir, ¿como es posible que en un país como el nuestro los gobernantes puedan disponer libremente que un recurso público pase a manos privadas?. Este es un ejemplo de lo pacientes e inteligentes que son los neoliberales a la hora de imponer sus medidas. Nada se hace con brusquedad, para que no levante demasiadas ampollas (o sea, rebeldía). En 1997 se aprobó en el Parlamento de la nación la ley 15/97 (de Nuevas Formas de Gestión en el Sistema de Salud) que ampara, según la jurisprudencia al respecto, todas estas medidas privatizadoras. Dicha ley fue aprobada con los votos a favor de PP, PSOE, CIU, CC y PNV. Escuchando estos días a Rubalcaba cabría preguntarse si, como la infanta Cristina, firmaban las cosas sin saber que eran.

Puesta ante el teclado dispuesta a hincarle el diente a este asunto, me encuentro con tal cantidad de desvergüenzas que no se bien por donde empezar, una vez presentada la base.

Tal vez por el final. Aprobada la ley, desconvocada la huelga (aunque no paralizada la protesta). 1,5 millones de madrileños, pasarán el año que viene a depender de hospitales y centros de salud con gestión privada. La comunidad de Madrid, abonará a cada uno de esos hospitales gestionados por empresas privadas, 600 euros al año por cada paciente que dependa de ese hospital. Tanto si la empresa hace ese gasto, como si no lo hace. Tanto si el gasto que hace el paciente es de 50 €, como si es de 1000€. ¿Si? ¿Seguro? Evidentemente, la trampa está servida, puesto que el hospital decide que pacientes atiende y cuales deriva a otros centros (públicos). Por supuesto, no derivará al que gasta 50 euros anuales. Esto hará que los pacientes más complejos, y por tanto, menos rentables, se concentren en los hospitales públicos, que por tanto cada vez serán menos “eficientes”, ya que la vida humana y la calidad de la misma, no parecen computar en las cuentas de resultados. También tendrá libertad para contratar más o menos personal, sin que nadie investigue la repercusión de esto en asuntos como la mortalidad hospitalaria (está probado que el aumento del numero de camas por enfermera incrementa la mortalidad) o las infecciones hospitalarias (tener menos personal de limpieza aumenta el riesgo de infecciones tanto en quirófano como en las plantas de hospitalización) o el retraso diagnóstico porque se realizan menos pruebas, o el aumento del tiempo en los servicios de urgencias porque los archivos están gestionados por empresas privadas fuera del hospital. Es decir, sin que esté previsto ningún control sobre la calidad asistencial que se prestará. Las asociaciones médicas y del resto de personal sanitario han dicho que aunque la huelga está desconvocada, centrarán su acción en los tribunales, auditando y denunciando cualquier amenaza a la calidad asistencial para los pacientes derivada de los recortes y medidas de rentabilización. También se han anunciado dimisiones masivas de casi todos los equipos directivos de hospitales y centros de salud, para cuando se publiquen los pliegos de privatización. Las personas que ahora forman parte de las comisiones internas, trabajo extra por el cual no reciben retribución, también anuncian que dejarán de participar.

Podría empezar por el meollo de los dineros: ¿quien se beneficia sin tapujos de la opacidad de las cuentas públicas?. ¿Quien es Antonio Burgueño, en la actualidad Director de Hospitales de la Comunidad de Madrid? El se define a si mismo como “un médico de pueblo”, de forma harto generosa con su trayectoria profesional. Juzguen ustedes: ha sido director médico de Adeslas en los años 90, fundador de la UTE Ribera salud (Adeslas, Bancaja, CAM, ACS-Dragados y Lubasa) que se hizo cargo del polémico y ruinoso hospital privatizado en Alcira, Valencia, a pesar de lo cual está entre las futuribles concesionarias de algún hospital en Madrid. También ha trabajado para la empresa Capio, que entre otras cosas se hará cargo de algún otro de los hospitales de la comunidad. Y este ser vivo, con esta trayectoria, repito, es hoy día Director de Hospitales de la Comunidad de Madrid: una prueba más de lo engrasada que está la puerta giratoria que va desde los altos cargos de empresa a los altos cargos de la administración. Y mientras, las asociaciones sanitarias intentan presentar a los gestores de la comunidad un plan de ahorro, que permita que el sistema siga siendo enteramente público. Pero se encuentran con que se les pone una condición imposible de cumplir: la necesidad de ahorrar 533 millones de euros extra. Cantidad que no sale ni siquiera en las propias cuentas de la comunidad. No se corresponde con la diferencia presupuestada (que son 60 millones en el peor de los casos), y ni siquiera aparece semejante cifra en el documento que la comunidad de Madrid ha presentado para justificar la necesidad de la privatización. En su documento los médicos proponían un ahorro de entre 70 y 118 millones al detener el proceso de privatización, paralizar las obras del hospital de Collado Villalba (realizadas por Capio), mejorar la gestión del fondo de cohesión con otras comunidades (100 millones de ahorro), 200 millones de ahorro por optimización de procedimientos y reducción de los ingresos hospitalarios. Pero no ha sido suficiente. Primaria ha propuesto un plan basado en presupuestos cerrados para cada centro de salud, con el fin de controlar el gasto mediante gestión interna de los recursos. Silencio.

Quizá debería empezar por otros números, los que me enorgullecen: los de la intensidad de las movilizaciones pese a los intentos de represión: paralizaciones de hasta el 100% de la actividad puntualmente en varios hospitales, dimisión del jefe de la guardia en un centro, lo que obligó al gerente y director medico a hacerse cargo con urgencia, manifestaciones que han bloqueado prácticamente la ciudad. Los gerentes al servicio del régimen ordenando la retirada de pancartas de los centros, González presa de los nervios ordenando la identificación de los encerrados (supongo que dada la avalancha de identificaciones, la policía nacional pronto tendrá que “externalizar” el archivo en el que guarda tanta lista negra e ilegal). Cinco semanas de huelga indefinida que han dejado en el camino 40.000 consultas suspendidas, 6000 operaciones aplazadas, un 40% menos de altas y supuesto una sangría para los ingresos de los médicos: un descuento por día de huelga de entre 150 y 235 euros. Médicos que en muchos casos, y aun sabiendo que no cobrarían, habiéndose declarado en huelga pasaban “sin bata” a visitar a sus pacientes ingresados.

Me quedo en fin, con la unión, por fin, entre el estamento sanitario y los usuarios de la sanidad pública, para defender lo que es justo, lo que es equitativo y lo que es, en definitiva, patrimonio de todos. Una huelga sanitaria nunca es plato de gusto, porque quien sale perdiendo es quien teme por su salud. Creo que todo el personal sanitario es muy consciente de esto. Y en este caso, los usuarios han dado pruebas de madurez. Todos sabemos que hay cosas que se paran ahora o tal vez no se puedan parar nunca.

La sanidad no se vende, se defiende contra los terroristas de despacho, cuyo modus operandi es firmar un decreto.

Salud.

PD: Me veo obligada a editar este escrito para añadir el último y vergonzoso una vez más, capítulo de esta triste historia. Triste para los ciudadanos que asistimos perplejos a este derroche de creatividad empresarial: el ex responsable de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Juan José Güemes, es consejero de Unilabs, empresa que acaba de comprar el 55% de la Unión Temporal de Empresas a la que el propio Güemes adjudicó el servicio público de análisis en seis hospitales. Unilabs es parte, a su vez, de Capio. Hay que ver qué golpes y dardos tiene la insultante fortuna (diría Shakespeare) sobre todo para los que no estamos en politica. Creo que no merece más comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s