Uncategorized

Vivir en deudocracia

Nos quieren hacer creer que estamos pagando una deuda legítima. En los próximos presupuestos generales, uno de cada 4 euros irá destinado a financiar “nuestra” deuda.

Pero existen alternativas. Y solo conociendolas y concienciándonos de nuestro poder como ciudadanos podemos exigir a nuestros políticos otro tipo de medidas.

Libro: Quien debe a quien. Vivir en deudocracia

Los países del Sur han vivido durante décadas asfixiados por la deuda, el FMI y el Banco Mundial. Ahora, en el Norte, la deuda recae sobre Grecia, Irlanda y Portugal, y ya son países más empobrecidos y con mayor desigualdad social de lo que eran antes de los “rescates”. ¿A quién le toca ahora? ¿A Italia? ¿A España? Es necesario aclarar a qué responden los ajustes presupuestarios exigidos por el FMI y la UE. ¿Puede el país verse abocado a un “rescate”? ¿Qué hay detrás de la deuda española? ¿Puede una auditoría de la deuda ayudarnos a salir de la crisis? ¿Y si no pagamos?

Solo cuando los pueblos conocen la verdad, pueden reclamar sus derechos y oponerse con fuerza a las medidas de austeridad y a la carga insostenible de la deuda. Este libro, y las alternativas que propone, como la auditoría de la deuda, ofrecen el conocimiento necesario para la resistencia.

Un extracto del libro:

Y así fue que fue que la plutocracia mundial reunida en aquella CAVERNA clandestina accionó la última fase de la mayor barbarie conocida, el estrangulamiento capitalista: después de enriquecerse con los bienes naturales y públicos de los países del Sur, del Norte, del Este y del Oeste; después de explotar hasta la muerte a las y los trabajadores del mundo, especialmente las mujeres; después de ganar dinero especulando con todo, incluso con el hambre; después de inventarse burbujas hipotecarias o puntocom; y a punto de agotarse el enriquecimiento a base de canjear capitales financieros ficticios, observaron ingeniosos que la última fórmula para incrementar sus beneficios era acumular el dinero futuro, el que estaba por imprimir, robando lo que pertenecería a nietos y nietas: LA DEUDA.

Babeaban disfrutando con su jugada maestra.

Porque la carambola era perfecta. Los países, naciones, pueblos o estados —ya sin gobiernos soberanos— aceptaban a pie juntillas cualquier instrucción que ellos emitieran. No habría ningún problema con las nuevas disposiciones

—Los bancos, ¡oh qué problema! están en bancarrota y eso es malísimo para la economía. Así que (clop, clop, se escuchaba la bola blanca contra la negra…) hay que inyectar todos los dineros públicos posibles para salvar sus resultados. Y sin dinero en sus arcas, les prestamos el nuestro (clop, clop, la negra contra la blanca…) que nos devolverán en eternos plazos a intereses de objeto de lujo.

La memoria

Y pasaba que pasaba todo así, como estaba mandado.

O no.

Se olvidaron de un detalle porque era invisible, no programable, ni robotizable: LA MEMORIA,un rincón en el cuerpo humano que está a salvo de la ciencia y sus experimentos.

Almacén de frases sentidas; del viejo olor a sábanas de hilo; de la tabla de multiplicar y estribillos de Bob Dylan; de un paisaje recorrido de la mano de madre; y de los tropezones en el amor.

Alacena colectiva que mantiene en fresco, para que se conserve perfectamente, el recuerdo de aquellas luchas contracorriente de unos pocos seres humanos para conseguir la erradicación de la esclavitud. Para recuperar el principal derecho humano, la libertad.

Disco duro en red y sin contraseñas que guarda bien clasificadas todas las revoluciones de los desheredadosdel mundo por el reconocimiento del derecho de los pueblos a comer y vivir de su sus tierras, aguas y semillas.

Biblioteca pública, en horario de 24 horas, incluso festivos, que registra todos los calumniadores y todos los tramposos que inventaron leyes segregacionistas, diciendo que unos eran mejores que otros. Y archiva palabras necesarias y recién inventadas, la sororidad, como alianza que derribó siglos de opresión del varón sobre la mujer.

Pinacoteca con los retratos en óleo de todas aquellas personas que hicieron posible el derecho al trabajo, a la autodeterminación de los pueblos, a la enseñanza y a la salud gratuita, a la vivienda, y por qué no, también los derechos de la Pachamama.

El encuentro

Letrados de escuelas que quieren finiquitar, rodeados de niñas y niños con ansías y derecho por saber, hartas de acalorarse en barracones provisionales; inválidos por operaciones quirúrgicas aplazadas, en sillas de ruedas oxidadas que empujan enfermeros expedientados; compositores sin escenario para actuar, pregoneros sin fiestas que inaugurar y enamorados marchitos que no podrán bailar; ganaderas sin veterinarios públicos que les ayuden en las cesáreas; investigadores para un mundo mejor en paro; recolectores de otros países amontonados en viviendas que son muriendas; proscritos y sin papeles y sin derechos; jubilados reviejos sin pensión pública con la que salir a tomar el Sol; novatos en oficios de los que siempre serán  aprendices; mutilados de guerras que otros hicieron (el único negocio que no dejarán quebrar) y enfurruñados llegados de países del Sur con gran experiencia deudora preguntándose incrédulos ¿quién debe a quién?… todas y todos técnicos cualificados en el uso de la memoria, se están REUNIENDO en mil lugares, a todas horas.

A cara descubierta, sin caretas ni antifaces, en asambleas permanentes y con las manos bien apretadas.

Con certeza inconfundible de lo que es y no es justo. Con la fuerza y el entusiasmo de las alegrías e indignaciones compartidas. Con la curiosidad y creatividad innatas, declaran:

Para devolver vida al mundo habrá que podar y desyerbar los palacios, las sedes bancarias y otros antros que ocultan el escondite secreto de la Caverna.

Habrá que abonar la tierra con propuestas nuevas sin olvidar simientes que siempre funcionaron para reverdecer el panorama.

Habrá que regar y plantar cara. Porque lo que se planta y se cuida siempre da frutos.

Un pensamiento en “Vivir en deudocracia

  1. Pingback: Cuando ponemos a los gatos a cuidar ratones… « No seas Segismundo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s